¿Por qué las charlas TED son un éxito en estos tiempos donde todo lo buscamos en Google?

Hoy en día, cualquier tema, cualquier duda, lo primero que viene a nuestra mente es “googlearlo”. Y un sinfín de opciones y montones de información nos permite resolver nuestras dudas.

Sin embargo, a pesar de dichas facilidades informativas, las charlas del canal de internet TED, permanecen en el gusto del público, teniendo relevancia entre los internautas, con cada vez más adeptos.

¿Cuál es su secreto? Aquí analizamos cómo en la era de la información, donde estamos saturados por todos lados, lo que hace la diferencia es la forma en que lo comunicamos.

Como si una prédica en la antigua Grecia, las charlas TED recuerdan a esos concilios donde se debatía sobre geometría y, a renglón seguido, sobre metafísica. Pensar en TED —siglas de Tecnología, Entretenimiento y Diseño— es pensar en Platón, Sócrates y Aristóteles. En el pensamiento vivo y el conocimiento compartido.

100 idiomas, 1.000 millones de espectadores al año

Las cifras que arroja uno de los proyectos más relevantes de este siglo son abrumadoras.

Una de las virtudes de estas charlas es que nacen desde la exposición. Un ponente sube a un escenario desnudo de artificios, sin mayor decorado de sus movimientos, su voz, y su forma de transmitir su idea. Bueno sí, y algún PowerPoint eventual. No necesitan nada más: ni departamentos de maquillaje, ni música ambiental, ni un decorado ampuloso.

Aunque todas las charlas se “imparten” en teatros, salas de reuniones o auditorios, el verdadero público de TED está en Internet. Cualquier usuario con un ordenador es un espectador potencial. De ahí que el núcleo de visitas se dé a través de su plataforma online o medios como iTunes, Netflix o Youtube.

El precio del tiempo

Esa es la duración ideal de una charla según sus propios creativos: en menos de 12 minutos de media —según las más populares—, el ponente debe ser capaz de condensar la idea nuclear de exposición y transmitirla eficazmente. Y cada público es distinto. ¿Cómo haces llegar el mismo tipo de mensaje a tantos tipos de audiencia?

La duración máxima está marcada en los 18 minutos —si el ponente sobrepasa esta cifra una bocina se lo hace saber en pleno directo—. Esta duración fue elegida en base al famoso discurso ‘I have a dream’, pronunciado por Martin Luther King el 28 de agosto de 1936 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, un momento histórico donde se luchó por las libertades individuales y las igualdades salariales y laborales.

¿Por qué TED sí y otras alternativas no?

El éxito de TED no es una cuestión de suerte. En primer lugar, todos los discursos comparten un denominador común: fomentan la acción intelectual sin transgresión o destrucción. Todas tienen un poso de optimismo, de fe y confianza en el ser humano. De luchar por ser mejor sobre lo construido y no por destruir lo logrado con la vana esperanza de diseñar algo diferente.

Muchas veces, la forma como se comunican las cosas hace la diferencia. No es sólo la información, si no como contarla.

Esto aplica a los negocios y a las empresas. Tantos sistemas, tanta información. ¿Cómo le llegas a tus colaboradores? ¿Cómo le llegas a tus clientes?

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